El movimiento sistémico en el que se basan las constelaciones familiares nos muestra la relación entre el campo, los sentimientos y el cuerpo físico.

Este campo cuántico, mórfico, espiritual… nos aporta una información muy útil con la que podemos operar ya que realizando un cambio de percepción tenemos la posibilidad de crear una realidad completamente nueva.

Al hacer una constelación familiar nuestra visión sobre una situación cambia. Cuando dejamos atrás un patrón inconsciente, un asunto en el que sin saberlo estamos invirtiendo energía, recuperamos parte de esa energía y nos ponemos en sintonía con otra fuerza para conseguir una vida más satisfactoria.